Así resolví toda esperanza. Pude admirar razones anticuadas. Locas opciones, supuse. Fea especulación o simple? Busqué eternidad, locura, lucro, zapatos, arte. Diferí infinitamente felicidades entre romances entrecortados, naciendo todavía esperanzada.
Treinta y un palabras sin sentido alguno, y a la vez con tantos que resulta horrible. Feo para quien lo lee y hermoso para quien lo escribe. Y quien lo escribe sabe que lo escribe para los feos, que admiran lo feo. Hasta que cada vez más gente escriba fealdad, y se contagie. Tanto, que habrá tantos feos como feos a quienes admirar. Hasta admirar la belleza diferente.

1 comentario:
Che perdonen, pero les hago una sutil correccion: falta una palabra que empieze con E entre "lucro" y "zapatos".
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